sábado, 13 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Articulo sobre Mùsica y emoción


Neurociencias y Neurosicoeducación

La música nos emociona, nos da placer y el simple 
hecho de pensar en ella también.

Dr. Nse. Carlos Logatt Grabner


Todos disfrutamos de escuchar música y algunas melodías nos dan
mayor placer que otras, pero que hace que sea algo tan especial para
nuestros cerebros que pueda hacernos sentir tan emocionados.
¿Es posible sumarla a los diferentes ámbitos de nuestra vida diaria,
para crear contextos emocionales constructivos?
El secreto de las respuestas emocionales que vive nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro
mente), se encuentra en la liberación de un neurotransmisor, la dopamina, implicado en la
respuesta de placer, anticipación del mismo y en mantener y reforzar los
comportamientos que son biológicamente necesarios para nuestra supervivencia.
Si bien escuchar música es una de las experiencias más gratificantes que vivimos los seres
humanos de todos los tiempos y culturas, no tiene valor biológico, pero sin embargo,
activa las mismas áreas cerebrales de las que si lo tienen.
La investigación que permitió ver estas respuestas fue liderada por el neurocientífico
Robert Zatorre del Instituto Neurológico de Montreal, quien solicito a 26 voluntarios que
eligieran entre melodías de temas clásicos los que consideraban neutrales y los que
consideraban placenteros[1] Luego mientras escuchaban las melodías, sus cerebros eran
monitoreados con técnicas de escáner PET (positron emission tomography), que, junto
con la especificidad temporal de la resonancia magnética funcional RMf, proporcionaron
una evaluación excelente de las distintas regiones activadas del cerebro en diferentes
momentos.
Ante la música elegida como placentera los niveles de dopamina se elevaban
notablemente y se correlacionan con el grado de excitación emocional, cambios en la
conductancia de la piel, frecuencia cardíaca, respiración, temperatura y clasificaciones de
placer expresada por los participantes, del mismo modo se observo, como la anticipación
de la música también inducia a la liberación de dopamina (como sucede con la anticipación al pensar en comida, sexo o alguna actividad que disfrutemos).

Los circuitos cerebrales activados fueron el
núcleo accumbens mientras la música era
escuchada, (experimentación del placer) y
el núcleo caudado cuando se anticipaba
que se disfrutaría de la misma (predicción
del placer).
Los resultados de este estudio,
demuestran que nuestro estado emocional
puede ser influenciado por el simple hecho de pensar que
vamos a disfrutar de escuchar una buena melodía y si bien
no se puede tomar como una fórmula mágica, no debe
dejar de tenerse presente que podemos utilizar una buena
melodía para sentirnos mejor y para crear ambientes
laborales, educativos o familiares que despierten nuestras
emociones placenteras.
Una vez más vemos la importancia de tener presente las
siglas que utilizamos en Neurosicoeducación, UCCM MA
(unidad cuerpo cerebro mente – medio ambiente), para
darnos cuenta como el contexto nos influye.


Fuente: Universidad McGill